
Con el ascenso de Kast y otros fascistas al control de los Estados, la aceleración neofascista se cierne sobre el mundo. Ante la crisis de la civilización capitalista, las clases dominantes develan con creces sus métodos reaccionarios, belicistas, supremacistas y autoritarios. Impulsando la transformación y el recrudecimiento de la dominación social a la vez que intensifican la explotación humana y de la tierra, precarizan nuestras condiciones de vida y llevan al exterminio y la guerra donde sea necesario para mantener sus ganancias.
Con este propósito, recortarán y eliminarán derechos sociales que han sido el resultado de más de un siglo de luchas y recrudecerán la violencia represiva para aleccionar o exterminar, dependiendo del caso, a las poblaciones que se muestran reacias a aceptar sus nuevas normas de explotación y precarización sobre sus condiciones de vida.(…)
Pero este orden de cosas no es inamovible. Las revueltas globales del periodo previo al auge neoreaccionario nos han demostrado que la revuelta de miles es posible y que es capaz de infligir fracturas que, por momentos, por breves y efímeros que sean, han hecho tambalear la totalidad del entramado social.
Ante esto nuestra propuesta es la autoorganización, la solidaridad y la puesta en práctica de formas de vida antagónicas a las políticas de muerte del Estado y del Capital.
No hay derrota ni desesperanza:
¡A organizar la rabia, a anarquizar la lucha!
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